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jueves, 17 de noviembre de 2016

Taller APyMEP «El Absentismo: Una Oportunidad»

Nuevamente APyMEP organizó un taller, en esta ocasión a cargo del Director de Zona de la mutua UMIVALE, Don Francisco Burgos, quien de manera muy amena, tras una exposición y explicación de que y quien es UMIVALE, nos adentró en el «esotérico» mundo del absentismo laboral.

Una lacra, el absentismo, que supone, para que nos hagamos una idea, un montante anual muy superior a la actual reclamación económica de la Unión Europea a nuestro país. Hablamos de una cifra superior a los 6.500 millones de euros.

Durante la charla se nos ha querido mostrar a los asistentes la importancia de desarrollar políticas a favor de la salud laboral como elemento competitivo empresarial. Francisco Burgos nos llegó a indicar que «invertir en prevención es invertir en salud, y a largo plazo es ahorro en costes».

Los principales costes directos del absentismo son los salarios de los trabajadores ausentes, algunos costes de sustitución (retribuciones de los sustitutos) y los costes de las horas extras. En general, estos costes pueden calcularse con una cierta precisión.

En España los costes por incapacidad laboral están asegurados a través del sistema de la Seguridad Social, por lo que la empresa no debe asumir parte de ellos. Los costes directos para la empresa son:

·         Salarios
En el caso de incapacidad temporal por contingencias profesionales (accidentes de trabajo y enfermedad profesional), el salario del trabajador el día de la baja médica y el día de la baja, en caso de recaída.

·         Prestación por incapacidad temporal (IT)
En el caso de las contingencias comunes (accidente no laboral y enfermedad común), la prestación de IT del 4º al 15º día de la baja médica (ambos inclusive).

·         Cotizaciones sociales
Durante las situaciones de IT, sea derivada de contingencias comunes o profesionales, subsidio de riesgo durante el embarazo, subsidio de riesgo durante la lactancia natural, maternidad o paternidad; se mantiene la obligación de la empresa (salvo extinción del contrato) de cotizar -hasta los 545 días como máximo-.

·         Complemento voluntario
La empresa puede tener también otro coste directo si, a través de la mejora voluntaria de la acción protectora, el convenio colectivo ha establecido complemento voluntario de la IT, de la maternidad, paternidad, subsidio de riesgo durante el embarazo y subsidio de riesgo durante la lactancia natural. Este complemento puede ser con referencia a la base de cotización o al salario del trabajador/a.

Costes indirectos
Los derivados de la disminución de la productividad, costes de sustitución (reclutamiento, selección, formación), de fallos en la calidad del producto o servicio, de disminución de beneficios, las cuotas a la Seguridad Social y en general costes de administración (personas y actividades de gestión de las ausencias).

En las ausencias por contingencia profesional, los costes pueden tener un alcance superior (sanciones o recargos de prestaciones de la Seguridad Social, por paralización de la actividad, pérdidas de imagen, daños materiales, pérdida de posibles reducciones de las primas o cotizaciones por contingencias profesionales por baja siniestralidad, etc.).

El ponente, Sr. Burgos, nos ha destacado que «el absentismo mide el nivel de compromiso de las personas con la empresa y este compromiso se puede y se debe gestionar dentro de la organización, lo que implicaría un aumento de la productividad y de la calidad en el empleo. Es por ello que es importante medir el nivel de implicación de las personas con el proyecto de su empresa, y gestionar y establecer mecanismos para que se sientan parte de ella».

La sesión concluyó con un agua donde los asistentes a la jornada han podido intercambiar impresiones y conocerse, aprovechando estas píldoras de conocimiento que supone nuestras charlas para relacionarse con empresas de la zona.

Recordar a quien esté interesado en pertenecer a la asociación que tiene toda la información en la página web www.apymep.es. Animaros.


viernes, 29 de abril de 2016

Crisis de valores: el absentismo

Posiblemente uno de los mayores problemas, de los males más extendidos, en las empresas y en la sociedad española actual, es el absentismo laboral. 

El absentismo laboral hace referencia a los periodos de tiempo en que un empleado se ausenta de su puesto dentro del horario de trabajo por causas justificadas reconocidas legalmente (incapacidad temporal, permisos relacionados con la actividad sindical...) o injustificadas (retrasos, salir a fumar, recados, cuidado de los hijos o de personas mayores, etc.).

A estos dos tipos de absentismo hay que sumarle un tercero: el absentismo presencial, que consiste en acudir al trabajo, pero dedicando una parte de la jornada a actividades que no guardan relación con las tareas propias del puesto que se ocupa. Consultar páginas web y usar el correo electrónico con fines personales son algunas de las más comunes.

Hay expresiones de nuestro vocabulario diario que debería de desaparecer y en todo caso avergonzar a quien las utiliza. Quien no ha oído alguna vez decir  “me tomo la baja”. Conductas diarias que deberían de desaparecer y avergonzar, como usar en horas de trabajo Facebook, Whatsapp…

El otro día mientras tomaba un café escucho como un hombre de mediana edad y bien vestido despotricaba en voz alta, y no sin razón, mientras leía el periódico, de las constantes noticias de robos por parte de nuestros políticos. Al poco tiempo entra un conocido suyo quien al saludarle le pregunta por el trabajo y la respuesta fue la bomba: “me he cogido la baja porque ya no aguanto más a mi jefe”. Y mi pregunta es, ¿eso no es otra forma de robar? ¿de robar a tu empresa? ¿de robar a la sociedad?

El absentismo laboral supone una crisis de valores. El absentismo laboral, en cualquier de sus formas o variantes, es una falta de honestidad y honradez. Valores que siempre presuponemos en nuestros semejantes y que no siempre se dan y la falta de ellos acarrea grandes pérdidas a la sociedad.

Un elevado absentismo laboral puede contribuir a reducir la productividad de una empresa, provocarle problemas organizativos y generarle altos costes, ya que hay que cubrir el puesto del absentista, su ausencia puede provocar que haya maquinaria que no se utilice, etc.

Por todo ello, el control del absentismo es una de las tareas principales del departamento de Recursos Humanos.

El absentismo justificado por causas médicas es, probablemente, el más habitual. Conviene controlarlo a partir de los partes médicos y de las mutuas con el fin de cuantificarlo e identificar qué lo provoca, ya que en algunos casos la empresa puede intervenir para reducirlo aplicando una correcta política de prevención de riesgos laborales.

El absentismo injustificado relacionado con el incumplimiento del horario de trabajo puede controlarse a través de máquina de control de acceso o de la hora en que el trabajador enciende y apaga su ordenador u otras máquinas que utilice diariamente.

El absentismo presencial por el uso, con fines personales, de Internet, el correo electrónico o el teléfono puede reducirse con una adecuada comunicación. La empresa puede transmitir cuál es su política en esa materia en las entrevistas de selección o a través de una cláusula específica en los contratos de trabajo, de carácter informativo.

Es importante recordar que siempre que no se vulnere ningún derecho fundamental del trabajador, la empresa está autorizada a limitar el acceso a Internet y a otras herramientas o materiales que los empleados no precisen para llevar a cabo sus tareas. El empresario debe proceder a regular este asunto, comunicando fehacientemente a los trabajadores de su empresa los usos permitidos de los ordenadores y del acceso a internet, así como los mecanismos que se implantarán para su control.

De esta manera, si estas tecnologías se utilizan para fines privados en contra de estas directrices o prohibiciones, y con conocimiento de los controles y medidas aplicables, no podrá entenderse que al realizar el control se ha vulnerado "una expectativa razonable de intimidad".

Cualquier empresario, sea pequeño o grande, está facultado por el apartado tercero del artículo 20 del Estatuto de los Trabajadores para establecer las medidas de control y vigilancia que estime oportunas para comprobar que el trabajador cumple con sus obligaciones laborales.

La solución al absentismo laboral es algo muy complicado. Se debería de comenzar en la familia y las escuelas cuando se es niño. Inculcándoles valores, responsabilidad… Continuando después en las empresas, con una adecuada política de motivación. Estas son, sin duda, las mejores armas para luchar contra el absentismo.

Y pese a todo, pese a educación, políticas de motivación… colaboración con mutuas, seguimientos y todos los esfuerzos de una sociedad, el absentismo será muy difícil de erradicar. 

Voy a finalizar con algo muy polémico, y es que estoy convencido que el absentismo laboral es “genético” en un país como el nuestro. La picaresca española está muy arraigada y necesitaremos muchas generaciones para combatirla.